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Cómo evitar que tu gato se estrese al viajar a la clínica

¿Cómo reconozco el estrés y la ansiedad en mi gato a la hora de viajar a la clínica?
Hay que fijarse bien y ser observadores, el gato es como un camaleón, se camufla perfectamente cuando no se encuentra bien y esconde sus signos de enfermedad incluyendo el estrés y la ansiedad.

Signos como por ejemplo: 
-Maullidos o vocalización.
-Jadeo, respiración agitada o con la boca abierta.
-Si se orina o defeca.
-Temblores
-Gatos que tienden a escapar, huir… (Fly)
-Gatos que se muestran agresivos (bufidos…) (Fight)
-Gatos que se esconden, que están asustados… (Freeze)

¿Has observado alguno de estos comportamientos en tu gato a la hora de visitar al veterinario?
Si es así significa que tu gato no lo pasa nada bien a la hora de su visita, vamos a darte algunas recomendaciones para evitarlo.

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¿Cómo puede el cuidador evitar que su gato se estrese a la hora de ir a la clínica?
Es importante ser consciente de que a la hora de evitar que nuestro gato lo pase mal es importante no solo elegir la clínica adecuada sino también llevar a cabo las medidas necesarias para minimizar el estrés y la ansiedad desde casa, antes incluso de introducirlo en su transportín.

A la hora de elegir la clínica para nuestro gato:
-Infórmate previamente de que medidas llevan a cabo en la clínica para minimizar el estrés y la ansiedad de los gatos a la hora de las visitas.
-Elige una clínica donde se dé un trato realmente amigable al gato y posea un certificado de clínica amable con el gato que lo garantice.
-Solicita instrucciones a la clínica a la hora de evitar el estrés y la ansiedad a la hora de ir a la clínica, pregunta tus dudas y preocupaciones. 
-La clave consiste en evitar que el gato pueda ver, oler  o escuchar perros, básicamente que estén lo más separados o independientes posible.
-Esperar en una sala de espera solo para gatos.
-Tratar de que espere el gato lo menos posible para lo cual es importante que la clínica cuente con un sistema de cita previa eficiente.
-Consulta exclusiva de gatos donde no entren perros.
-Personal auxiliar y veterinario que no traigan olores desagradables (a perros, productos químicos…).
-Si tiene que quedarse hospitalizado que sea una hospitalización solo de gatos donde no se escuchen ladridos de perros de habitaciones contiguas.
-En aquellos casos donde se prevea un procedimiento estresante que se sede al gato.
-Es importante tener en cuenta que todas estas condiciones solo se dan en una Clínica exclusiva para gatos.

En casa antes del viaje:
-Contar con un transportin adecuado a la hora de viajar con el gato.
-Tenerlo en un sitio accesible para que se acostumbre a él (dar de comer….), no guardarlo en un armario, trastero, etc…
-Introducir al gato correctamente, ¡¡momento crítico!!
-Usar feromonas  como ayuda
-En ocasiones se puede prescribir una medicación ansiolítica.

Durante el viaje:
-Importante llevar el transportín tapado durante todo el viaje.
-Evitar que el transportín se mueva (evitar traqueteo en carritos, bien sujeto en el coche…)

En la clínica:
-No dejar el transportín en el suelo en especial si no es una clínica exclusiva felina, es mejor que esté siempre en alto.
-Al entrar a consulta no abrir el transportín al gato sin consultar con el veterinario.

Al llegar a casa:
-Dejar que nuestro gato salga por si solo del transportin, abrirlo y esperar, no forzarlo.
-Es posible que marque con las uñas.
-Si convive con otro gato tenerlos separados el tiempo necesario para que se habitúen (olores extraños, a perro…) y hacer una mini introducción gradual para evitar problemas de agresividad.

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¿Qué conseguimos con todo esto?
-Que sea más sencillo su trato en la clínica lo cual se traduce en que pueda explorarse mejor por parte del veterinario, tomar algunas muestras para su análisis (sangre…) y de esta manera saber mejor que le ocurre para poder curarlo.
-Evitar sedaciones o anestesias innecesarias
-Las pruebas y los resultados son más fiables.
-Que nuestro gato tenga una experiencia positiva o al menos no la tenga negativa. Esto implica que no coja aversión o miedo a visitar al veterinario. En caso contrario al final el gato lo pasa mal, el cuidador lo pasa también mal y cada vez que hay que visitar la clínica es un drama/suplicio y al final las visitas al veterinario se postponen de forma inconsciente, lo cual perjudica la salud del gato.
-¡¡Que no te guarde rencor!!

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